viernes, 23 de octubre de 2015

Sobre la situación de la derecha, y 2

37.-Sobre la situación de la derecha y 2

            Desde el ya lejano desmoronamiento de la UCD, la derecha política, tanto en la oposición como en el poder, siempre se ha mostrado, a diferencia de la izquierda, de forma monolítica ante la ciudadanía, dando la sensación de poseer una fortaleza y una poderosa unidad interna bajo el férreo control de incuestionables liderazgos, que conseguían difuminar e incluso casi hacer desaparecer, al menos de cara al exterior, las indudables diferencias existentes en su seno. La derecha siempre era una, mientras que la izquierda eran varias, lo que en un sistema electoral como el español le proporcionaba importantes réditos, ya que el voto del elector de derechas nunca se perdía por los sumideros de los repartos proporcionales a la hora de contabilizar los sufragios. Esa férrea unidad, a la que sin duda han contribuido sus medios afines, los cuales, al menos hasta ahora han apostado por una derecha fuerte y unida bajo esos fuertes liderazgos, que siempre ha sido uno de sus rasgos característicos, liderazgos posiblemente necesarios dada la tendencia existente dentro de sus filas a “las baronías” y al caudillismo. Hasta el momento la fragmentación de la derecha se ha podido evitar gracias a la existencia de un poderoso poder central, desde el que se distribuía el reparto de las prebendas hacia la periferia, lo que a su vez justificaba la existencia de ese mismo poder central.
            Pero en lo ideológico la derecha ha sufrido importantes transformaciones, mucho más radicales que la padecidas por izquierda, que hasta cierto punto se ha quedado anquilosada, aunque en España esas transformaciones en buena parte se han visto amortiguadas por el excesivo peso del conservadurismo político que siempre ha sido el sector hegemónico, el cual ha impedido, al menos hasta la fecha, que las nuevas tendencias florecieran libremente en su seno. La derecha conservadora juega con el neoliberalismo como si este se tratara de un juguete nuevo que se ha encontrado al pie de la cama un día al despertar, mientras que la nueva derecha es neoliberal, lo que le ha obligado a vivir fuera del asfixiante ambiente del Partido Popular, en las cátedras universitarias o en la vida profesional, sin atreverse, porque no le era necesario, a rivalizar políticamente con los tradicionales portadores de los estandartes de la derecha.
            Pero ahora, curiosamente, cuando menos se esperaba, alrededor de  un pequeño partido periférico, que creo que aún no ha comprendido lo que se ha encontrado, los votantes descontentos con las políticas llevadas a cabo por los que hasta ahora habían sido los suyos, en lugar de optar por la abstención, parece que se van a ver obligados a dar un golpe sobre la mesa para decir “que otra derecha es posible”, y esa derecha puede que sea “Ciudadanos”.
            Lo que con el tiempo he podido aprender, es que la necesidad es lo que marca los tiempos políticos, al igual que casi en todo, y que del mismo modo que el 15M no parió de forma inmediata a su movimiento político, sino varios años después, lo mismo puede ocurrir en la derecha, que aunque quiera, no está exenta de los contagios que le provoca su contacto con la realidad. Hace algunos años, fracasó de forma estrepitosa una operación que aspiraba a crear una nueva vía dentro de la derecha, la denominada “Operación Roca” bajo el recién creado Partido Reformista. Muchos, aunque evidentemente no la apoyamos, creíamos necesario esa opción, gracias a la cual se pudiera diferenciar claramente la derecha de siempre, la derecha conservadora, intervencionista  y clerical, y la nueva derecha, aquella que además de creer ciegamente en las virtudes del mercado, era también liberal en las costumbres y en la forma de entender la política. Ese proyecto, a pesar de los grandes fondos invertidos en él, fue uno de los naufragios más estrepitosos que se recuerden en la política nacional, y fracasó no porque no fuera necesario, sino porque no era su momento.  Ahora, sin embargo, de forma diferente con lo ocurrido en la “Operación Roca”, parece que ese proyecto, que siempre ha permanecido solapado a la espera de tiempos mejores, va a emerger de forma natural, al agarrarse la legión de electores descontentos de la derecha a un pequeño partido que lo único que ha hecho ha sido estar ahí, con unos discursos que pueden resultar aceptables.
            Sí, hay que decirlo claramente, “Ciudadanos” es el “Podemos” de la derecha, la formación política que casi desde la nada, aunque bien dirigida, puede dinamitar a una derecha política que hasta la fecha se ha mostrado monolítica. También hay que decir, para que nadie se lleve a engaño, que “Ciudadanos” es un partido de derechas, de derecha-derecha, posiblemente mucho más radical en lo económico que el Partido Popular, aunque mucho más avanzado en las restantes cuestiones sociales. Un Partido sin excesivos lastres que si cuaja a nivel nacional, puede hacer que la derecha tradicional de este país, la que tanto nos avergüenza, la derecha de toda la vida, en pocos años se convierta en una formación residual. Lo curioso del tema, es que el Partido Popular, siempre tan lento en todo, aún no creo que haya calibrado el peligro que para ellos puede representar el también fenómeno “Ciudadanos”.
            No obstante, si ocurre lo que puede ocurrir, con la división del voto de la derecha en dos grandes bloques, como ocurre en toda Europa, se conseguiría la normalización electoral de ese sector de la sociedad, pues no es lógico, que actitudes y visiones tan opuestas sigan conviviendo bajo esas mismas siglas.


11.03.15

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