martes, 4 de octubre de 2011

Contra la única alternativa posible


ACERCAMIENTOS

(av.09)

Contra la única alternativa posible

De un tiempo a esta parte, desde todos los ángulos, se nos dice que lo que se esconde detrás de la gran crisis que asola a todo el mundo desarrollado, esa que puede cambiar, según comenta Felipe González, las relaciones de poder existentes y nuestra forma de vida, es el hecho de que Occidente ha vivido muy por encima de sus posibilidades reales. También se nos dice, que para mantener ese estilo de vida, todos, las empresas, las familias y hasta el mismísimo Estado se han tenido que endeudar hasta las cejas, lo que ha provocado el grave problema de liquidez existente. Por ello, para el ex presidente del gobierno, lograr una estabilidad presupuestaria es “la condición necesaria para garantizar, a medio y a largo plazo, un crecimiento económico sostenido”, aunque reconoce, “que es un disparate el pretendido déficit cero”, lo que observa como una propuesta sectaria. Lo mismo suelen decir, ante el primer micrófono que se encuentran los actuales líderes socialistas, que han pactado con la oposición, introducir en la constitución un imperativo que prohíba superar un determinado déficit presupuestario, aunque ello vaya a suponer una urgente modificación de la hasta ahora sacrosanta carta magna española. Me parecen coherente, en principio tales comentarios, pues nadie en sus cabales puede creer que es mejor vivir con deudas que al abrigo de una economía saneada. El problema, es qué se puede hacer a estas alturas para sanear la economía, qué se puede hacer ahora para equilibrar la actual situación, que es algo de lo que se habla poco, aunque parece que para ello sólo existe un camino, el de la reducción del gasto, lo que significaría indudablemente una merma de los servicios prestados por el Estado. Y aquí viene el problema, porque incluso los socialistas sólo ven viable esta opción, no planteándose ni tan siquiera la posibilidad de aumentar los ingresos, lo que supondría en principio un incremento de los impuestos. No. Al parecer existe un extraño consenso que dice que los impuestos no deben aumentar, ya que de hecho, lo que se tiene que hacer es todo lo contrario, por lo que la única solución que queda es la de gastar menos, lo que abriría las puertas, a medio plazo, se quiera o no, al desmantelamiento de buena parte del Estado del bienestar. Lo anterior no significa otra cosa, que para pagar todo lo que se ha gastado sólo existe una opción, que Occidente modifique su estilo de vida, sin que nadie aspire, ni tan siquiera, a buscar alternativas diferentes a las propuestas. No cabe duda que la actual situación es insostenible, y que hay que buscar las soluciones necesarias para neutralizarla, pero siempre teniendo en cuenta que el problema no es mañana, sino hoy. Creo que la única solución para superar la actual coyuntura, tiene que pasar necesariamente por un gran pacto social, que haga posible una reducción del gasto, sobre todo del superfluo, de aquel del que se puede prescindir, pero siempre acompañado por un importante aumento de los ingresos, que debe provenir tanto del control exhaustivo del fraude fiscal, como de un aumento de la presión tributaria sobre los que más tienen.

Domingo, 4 de septiembre de 2011

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